Si queremos encontrar el origen del taxi tenemos que remontarnos a la antigua Roma. Allí, el poeta Publio Virgilio ya hacía referencia a lo que era la creación de un “carrito de alquiler” para todo aquel que lo necesitase dentro del imperio. Cierto es que no es el concepto de taxi que podemos conocer a día de hoy, pero no hay duda de que esta modalidad de servicio público ya hizo su acto de aparición mucho antes de lo que podíamos imaginar. Un servicio que, aunque ha cambiado mucho. La filosofía de solicitar un transporte de manera particular y pagar por él ha permanecido inalterable.

El taxi moderno se hizo esperar

En el siglo XVIII, los taxis no iban buscando clientes que pudieran necesitar sus servicios. Como si de rudimentarias paradas de taxi se tratase, estos carruajes acudían a plazas céntricas de grandes ciudades, como podía ser por ejemplo el caso de Madrid. Allí eran demandados por las personas que se congregaban en busca de un transporte que fuera rápido, eficaz y discreto. No en vano, esta era la alternativa preferida por la gente de dinero para salvaguardar su identidad cuando querían desplazarse de un lugar a otro sin que nadie lo supiera.

El taxi tal y como lo conocemos hoy

Hubo que esperar hasta el año 1640 para que Nicolas Sauvage crease la primera empresa de taxis. Dicha empresa, la cual, por cierto, competía con los primeros autobuses, tuvo una gran demanda. Y todo ello a pesar de que pedir un taxi y utilizarlo para llegar a un determinado destino, implicaba una tarifa fijada con antelación. Todavía no se había inventado el contador que permitiría, años más tarde, establecer un precio diferente en función de una serie de parámetros como el tiempo y la distancia recorrida.taxi antiguo

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Y, por fin, entramos en el siglo XX

Ahora sí, en el año 1904, en París, Louis Renault encargó la fabricación de una pequeña flota de Renaults de dos cilindros. Estos automóviles de pequeño tamaño eran los taxis de la ciudad del amor. Eso sí, estos ya iban equipados con un taxímetro por lo que podemos decir sin temor a errar, que el concepto que tenemos hoy en día de taxi nació, con todas sus consecuencias en los inicios del siglo XX.

A partir de aquí todo fue una vorágine constante. Y es que, una vez que se identificó este medio de transporte como un negocio lucrativo, no fueron pocos los empresarios los que comenzaron a introducir mejoras en estos coches. Calefacción, lunas tintadas, espacios para maletas y mucho más. Unas comodidades que, con la llegada de las nuevas tecnologías fueron mayores. Petición de un taxi a través del teléfono, lo que se conoce como teletaxi o, incluso solicitarlo a través de la aplicación de turno de la empresa correspondiente. Un medio de transporte que, seguramente, todavía tenga mucho de lo que hablar en los próximos años, décadas y siglos.

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